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Mitos y realidades del Botox

El uso del Botox siempre ha causado controversia y opiniones encontradas. Algunas creencias falsas aseguran que deforma el rostro, que causa adicción, y hasta que es la razón principal por la que algunas celebridades lucen con una apariencia extraña.

El Botox es una proteína que actúa relajando la musculatura y deteniendo la movilización muscular excesiva, al igual que los impulsos nerviosos. El propósito es prevenir y alivianar las líneas de expresión del rostro y dar una apariencia más joven.

Este es, sin duda, uno de los inyectables de mayor uso, y contrariamente a lo que la gente piensa, tiene mejores resultados cuando se usa para prevenir las líneas de expresión que cuando se usa de manera rectificadora.

Estos son algunos mitos falsos del uso del Botox.

El uso del Bótox causa adicción

Algunas personas creen que si se ponen una vez Botox se volverán adictas al uso de esta sustancia, pero lo cierto es que no hay ninguna propiedad química que sea físicamente adictiva. Es diferente cuando la persona desea ponerse más inyecciones de las que le recomienda el especialista o realmente necesita.

Los resultados son para siempre

Los efectos del Botox en el rostro duran entre cuatro a seis meses, por lo que los expertos recomiendan aplicarlo nuevamente para mantener los resultados obtenidos. No es recomendable aplicarlo más de dos veces en un año, debido a que pueden generarse anticuerpos que contrarresten sus efectos.

El Botox paraliza los músculos

Esta es otra falsa creencia, ya que la función de la toxina botulínica es suavizar la actividad muscular. Una vez que se relajan los músculos, las líneas de expresión desaparecen otorgándole un aspecto descansado al rostro.

Se aplica solamente en las personas mayores

Existe la creencia de que solo las personas mayores deben usar este tratamiento, pero los expertos aseguran que funciona mejor en las pieles más jóvenes debido a que los efectos son mejores. La recomendación es comenzar a usarlo alrededor de los 30 años para prevenir la aparición de arrugas prematuras.

Cuando pasa el efecto el rostro se ve más envejecido que antes

Además de eliminar las arrugas, el Botox previene la aparición de las líneas de expresión, por lo que a medida que va transcurriendo el tiempo el efecto va pasando, así que es normal que regresen las arrugas. En este momento es cuando se recomienda realizar otra sesión para aplicar la toxina botulínica nuevamente.

Sin embargo, son mayores los beneficios de esta sustancia ya que el Botox es más que un tratamiento contra las arrugas.

El hecho de que sea un tratamiento temporal –de cuatro a seis meses de duración- también significa que es una alternativa a la cirugía porque sus efectos son reversibles en caso de que el músculo esté maltratado.

El hecho de que sea un tratamiento temporal –de cuatro a seis meses de duración- también significa que es una alternativa a la cirugía porque sus efectos son reversibles en caso de que el músculo esté maltratado.

Aplicado en una zona específica del rostro, el Botox consigue que el músculo en concreto deje de recibir las señales nerviosas por lo que dejará de contraerse en respuesta a esta ausencia.

El uso más común está en las arrugas de la frente, el ceño, el cuello y la zona alrededor de los ojos.

Este es un método estético relativamente sencillo que se aplica en pocos minutos, que no requiere de anestesia, y que produce mínimo dolor. Sus resultados pueden evidenciarse en una semana.

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